Cree en ti.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Capitulo 4.
Nerea corría de una esquina de la casa a la otra, de habitación a habitación dando saltos de alegría. Por fín había llegado el día en que su padre le dejara salir con sus amigas sin ningún acompañante adulto. Le había puesto varias estrictas normas que debía cumplir a raja tabla, como no salir del centro comercial, no separarse de las otras niñas y no hablar con desconocidos. A ella estas normas le parecía absurdas ¡Iba a ir de compras sola como una chica mayor, estaba tan emocionada! Esta idea a Hector no le agradaba en absoluto. No por el hecho de que su hermana pequeña diera un paso en su relación con la sociedad sino porque esto tendría como consecuencia una tarde de sábado llevando a Nerea y sus amigas hasta las tiendas y recogiendolas dos horas más tardes. Su padre consideró la opción de que él se quedara por allí y así podía vigilar de lejos pero eso era lo último que a Hector le hubiera apetecido hacer , tras muchos chantajes fue el progenitos quien ganó la discusión y el 18 de Noviembre en el centro comercial de las afueras de la ciudad estaba sentado junto a una fuente un chaval delgado, de pelo negro como el carbón y nariz chata sumergido en un libro de medicina inglesa del siglo dieciocho esperando a que su hermana eligera en que tienda se iba a gastar los siete euros que tenía de paga .
viernes, 20 de septiembre de 2013
Capitulo 3.
Yvonne vivía en una casa en el centro de la ciudad junto a sus padres. Era hija única por lo que estaba acostumbrada a conseguir todo lo que quería sin ningún esfuerzo. Bueno, por eso y porque su padre era el dueño de varias empresas telefónicas excesivamente caras.
Ella iba a un colegio privado al igual que sus ocho amigas que desde la infancia conocía, las cuales sus padres también tenían amistad con los padres de Yvonne.
A ella le gustaba pasar las tardes de compras, jugando con su pequeño chiguagua o viendo la televisión mientras bebía café de Starbucks.
Pero un 18 de Noviembre su vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Jamás Yvonne podría haber imaginado lo que aquella tarde le ocurriría en el centro comercial.
Ella iba a un colegio privado al igual que sus ocho amigas que desde la infancia conocía, las cuales sus padres también tenían amistad con los padres de Yvonne.
A ella le gustaba pasar las tardes de compras, jugando con su pequeño chiguagua o viendo la televisión mientras bebía café de Starbucks.
Pero un 18 de Noviembre su vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Jamás Yvonne podría haber imaginado lo que aquella tarde le ocurriría en el centro comercial.
lunes, 26 de agosto de 2013
Capitulo 2.
Hector vivía en un pequeño apartamento con sus dos hermanos mayores, su hermana pequeña, su padre y su abuela. De su madre sabía poco más aparte de que decidió no ejercer de madre cuando la única niña de la familia acababa de nacer. A veces se preguntaba si seguía viviendo en la ciudad, si tenía un novio, si tenía otro hijo o simplemente si seguía estando viva.
No es que su padre lo tratará mal, pero no le proporcionaba el cariño y el calor que Hector necesitaba. Se sentía vacío, pero no tenía apenas tiempo de pensar en ello ya que la mayoría de su tiempo lo empleaba en llevar y recoger a su hermana de las actividades extra-escolares, en hacer las labores de la casa que sus hermanos se negaban a hacer y a estudiar. Cuando tenía tiempo libre, si es que a las tardes de sábado se les puede llamar así, le gustaba escuchar música y jugar al baloncesto en el pabellón que estaba cerca de su casa. Hector era un fan incondicional de la música de los Beatles. Amaba su música por encima de cualquier otra cosa. Esto solo lo entenderán aquellos que se han aferrado a un cantante o a un grupo cuando el resto del universo parecía caer sobre su cabeza. Para él aquellos cuatro hombres eran su única salvación.
No es que su padre lo tratará mal, pero no le proporcionaba el cariño y el calor que Hector necesitaba. Se sentía vacío, pero no tenía apenas tiempo de pensar en ello ya que la mayoría de su tiempo lo empleaba en llevar y recoger a su hermana de las actividades extra-escolares, en hacer las labores de la casa que sus hermanos se negaban a hacer y a estudiar. Cuando tenía tiempo libre, si es que a las tardes de sábado se les puede llamar así, le gustaba escuchar música y jugar al baloncesto en el pabellón que estaba cerca de su casa. Hector era un fan incondicional de la música de los Beatles. Amaba su música por encima de cualquier otra cosa. Esto solo lo entenderán aquellos que se han aferrado a un cantante o a un grupo cuando el resto del universo parecía caer sobre su cabeza. Para él aquellos cuatro hombres eran su única salvación.
domingo, 25 de agosto de 2013
Capitulo 1.
Él era joven, fuerte, frío y raramente feliz. Y al igual que cualquier otro adolescente joven, fuerte, frío y raramente feliz no deseaba enamorarse nunca.
Ella era pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz. Y al igual que cualquier otra adolescente pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz deseaba con todas sus ganas tener un amor de verano.
Pero nadie decide que día le atropellará un camión, cuando va a llover ni por qué la blusa que se compró hace dos semanas ya no le sienta bien.
Así que él conoció a quien llaman Amor.
Así que ella aprendió lo que era llorar.
Ella era pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz. Y al igual que cualquier otra adolescente pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz deseaba con todas sus ganas tener un amor de verano.
Pero nadie decide que día le atropellará un camión, cuando va a llover ni por qué la blusa que se compró hace dos semanas ya no le sienta bien.
Así que él conoció a quien llaman Amor.
Así que ella aprendió lo que era llorar.
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