Yvonne vivía en una casa en el centro de la ciudad junto a sus padres. Era hija única por lo que estaba acostumbrada a conseguir todo lo que quería sin ningún esfuerzo. Bueno, por eso y porque su padre era el dueño de varias empresas telefónicas excesivamente caras.
Ella iba a un colegio privado al igual que sus ocho amigas que desde la infancia conocía, las cuales sus padres también tenían amistad con los padres de Yvonne.
A ella le gustaba pasar las tardes de compras, jugando con su pequeño chiguagua o viendo la televisión mientras bebía café de Starbucks.
Pero un 18 de Noviembre su vida dio un giro de trescientos sesenta grados. Jamás Yvonne podría haber imaginado lo que aquella tarde le ocurriría en el centro comercial.
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