Él era joven, fuerte, frío y raramente feliz. Y al igual que cualquier otro adolescente joven, fuerte, frío y raramente feliz no deseaba enamorarse nunca.
Ella era pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz. Y al igual que cualquier otra adolescente pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz deseaba con todas sus ganas tener un amor de verano.
Pero nadie decide que día le atropellará un camión, cuando va a llover ni por qué la blusa que se compró hace dos semanas ya no le sienta bien.
Así que él conoció a quien llaman Amor.
Así que ella aprendió lo que era llorar.
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