Hector vivía en un pequeño apartamento con sus dos hermanos mayores, su hermana pequeña, su padre y su abuela. De su madre sabía poco más aparte de que decidió no ejercer de madre cuando la única niña de la familia acababa de nacer. A veces se preguntaba si seguía viviendo en la ciudad, si tenía un novio, si tenía otro hijo o simplemente si seguía estando viva.
No es que su padre lo tratará mal, pero no le proporcionaba el cariño y el calor que Hector necesitaba. Se sentía vacío, pero no tenía apenas tiempo de pensar en ello ya que la mayoría de su tiempo lo empleaba en llevar y recoger a su hermana de las actividades extra-escolares, en hacer las labores de la casa que sus hermanos se negaban a hacer y a estudiar. Cuando tenía tiempo libre, si es que a las tardes de sábado se les puede llamar así, le gustaba escuchar música y jugar al baloncesto en el pabellón que estaba cerca de su casa. Hector era un fan incondicional de la música de los Beatles. Amaba su música por encima de cualquier otra cosa. Esto solo lo entenderán aquellos que se han aferrado a un cantante o a un grupo cuando el resto del universo parecía caer sobre su cabeza. Para él aquellos cuatro hombres eran su única salvación.
lunes, 26 de agosto de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
Capitulo 1.
Él era joven, fuerte, frío y raramente feliz. Y al igual que cualquier otro adolescente joven, fuerte, frío y raramente feliz no deseaba enamorarse nunca.
Ella era pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz. Y al igual que cualquier otra adolescente pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz deseaba con todas sus ganas tener un amor de verano.
Pero nadie decide que día le atropellará un camión, cuando va a llover ni por qué la blusa que se compró hace dos semanas ya no le sienta bien.
Así que él conoció a quien llaman Amor.
Así que ella aprendió lo que era llorar.
Ella era pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz. Y al igual que cualquier otra adolescente pequeña, frágil, cariñosa y completamente feliz deseaba con todas sus ganas tener un amor de verano.
Pero nadie decide que día le atropellará un camión, cuando va a llover ni por qué la blusa que se compró hace dos semanas ya no le sienta bien.
Así que él conoció a quien llaman Amor.
Así que ella aprendió lo que era llorar.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)