miércoles, 27 de noviembre de 2013

Capitulo 4.

Nerea corría de una esquina de la casa a la otra, de habitación a habitación dando saltos de alegría. Por fín había llegado el día en que su padre le dejara salir con sus amigas sin ningún acompañante adulto. Le había puesto varias estrictas normas que debía cumplir a raja tabla, como no salir del centro comercial, no separarse de las otras niñas y no hablar  con desconocidos.  A ella estas normas le parecía absurdas ¡Iba a ir de compras sola como una chica mayor, estaba tan emocionada! Esta idea a Hector no le agradaba en absoluto.  No por el hecho de que su hermana pequeña diera un paso en su relación con la sociedad sino porque esto tendría como consecuencia una tarde  de sábado llevando  a Nerea y sus amigas hasta las tiendas y recogiendolas dos horas más tardes. Su padre consideró la opción de que él se quedara por allí y así podía vigilar de lejos  pero eso era lo último que a Hector le hubiera apetecido hacer , tras muchos chantajes fue el progenitos quien ganó la discusión y el 18 de Noviembre en el centro comercial de las afueras de la ciudad estaba sentado junto a una fuente un chaval delgado, de pelo negro como el carbón y nariz chata sumergido en un libro  de medicina inglesa del siglo dieciocho esperando a que su hermana eligera en que tienda se iba a gastar los siete euros que tenía de paga .